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Desde 1607

“La primera de las bajadas supuso el inicio de una tradición, aunque los motivos que impulsaron las rogativas de la presencia de la Imagen en la capital grancanaria, fuera la falta de agua, guerras, enfermedades y epidemias, plagas, catástrofes, etcétera.”

Culto a la Virgen del Pino

La devoción a la Virgen del Pino como principal imagen devocional de la isla de Gran Canaria arranca en el siglo XVII, cuando comienzan a llevarse a cabo las bajadas de la imagen a Las Palmas de Gran Canaria por motivos de rogativas. A partir de aquí comienzan a popularizarse también las peregrinaciones a su santuario de Teror la noche de la víspera de la fiesta, el 7 de septiembre.

Pero el culto a Nuestra Señora del Pino no sólo se basa en los donativos de calidad como dinero, alhajas, terrenos, mantos, candelabros, etc, sino que además de todas partes del archipiélago canario peregrinaban a Teror durante todo el año cuyo fin es recibir los Santos Sacramentos, celebrar los Novenarios, cumplir los votos de promesa.